20 dicembre 2008

Domigo, Día Internacional del Zapato


CONVIERTEN EL ZAPATAZO A BUSH EN EL SÍMBOLO CONTRA LA OCUPACIÓN

EL PERIODICO, ESPAÑA
En las ciudades chiís de Irak se realizan marchas mostrando zapatos en alto, en apoyo del periodista que agredió a Bush.

El periodista iraquí Muntadar al Zeidi no solo se ha convertido en un héroe en el mundo árabe tras haber arrojado el pasado domingo en Bagdad sus zapatos contra el presidente de Estados Unidos, George Bush, mientas comparecía en rueda de prensa, sino que además ha logrado eclipsar la breve visita que hizo ayer el mandatario estadounidense a Afganistán. En Kabul, Bush, que deja la Casa Blanca en cinco semanas, se entrevistó con el presidente afgano, Hamid Karzai, al que aseguró que Washington seguirá apoyando al Gobierno asiático en su lucha contra los extremistas talibanes.

El incidente en la capital iraquí fue reproducido ayer con insistencia en la gran mayoría de medios de comunicación árabes, sobre todo en el canal por satélite Al Baghdadia, en el que trabaja Al Zeidi y que tiene su cuartel general en El Cairo. Además, el acto de lanzar los zapatos se ha convertido en un símbolo de resistencia contra la presencia de tropas de EEUU en Irak. Ayer, en las principales ciudades chiís, se celebraron manifestaciones de apoyo al periodista, de confesión también chií, bajo el eslogan "Bush, Bush, escucha bien. Dos zapatos en tu cabeza". En la ciudad santa de Nayaf, los manifestantes lanzaron sus zapatos contra una patrulla de EEUU.

HACER LO MISMO "Estoy seguro que muchos iraquís desearían hacer lo mismo que hizo Muntadar", dijo Udai, uno de los hermanos del periodista. En Arabia Saudí circuló ayer un SMS en el que se podía leer: "Irak escoge el domingo como el día internacional de zapato". Conocidos articulistas de la prensa árabe, como Abdel Bari Atwan, del prestigioso diario Al Quds Al Arabi, basado en Londres, calificó ayer el intento de agresión contra Bush de "un adios adaptado a un criminal de guerra", mientras que una web islamista bautizó al agresor de "héroe con corazón de león". Una de las hijas del lider libio, Muamar el Gadafi, ha asegurado que la asociación caritativa que preside condecorará al periodista.

Al Zeidi fue ayer interrogado por la policía iraquí y sometido a un test de alcohol y drogas. Además se investiga si actuó a cambio de dinero. El Gobierno de Bagdad calificó el incidente de "acto ignominioso" que "atenta contra la reputación de los periodistas iraquís", al tiempo que exigió al canal Al Baghdadia que pida disculpas públicamente. Bush se refirió ayer al incidente bromeando. "No sé lo que el tipo me dijo, pero sí que vi las suelas de los zapatos. Todo lo que puedo decir es que eran del 43". Antes de lanzarle los zapatos, que Bush logró esquivar, el periodista le dijo: "Este es mi beso de despedida, eres un perro", uno de los mayores insultos en el mundo árabe.

19 dicembre 2008

La Casación nazifascista


LA CAMARA DE CASACION DISPUSO LA LIBERACION DE REPRESORES DE LA DICTADURA QUE ESTAN PRESOS SIN CONDENA
Cuidado... peligro de dinosaurios sueltos
La medida se basa en que estuvieron mucho tiempo presos sin condena. El fiscal apelará la decisión. Los organismos de derechos humanos señalaron que “las distintas instancias de la Justicia han demorado en forma injustificada los procesos”.

Por Victoria Ginzberg
La Cámara Nacional de Casación Penal dispuso la liberación de cerca de veinte represores de la última dictadura acusados por delitos de lesa humanidad. Los miembros de la patota de la ESMA Alfredo Astiz y Jorge “El Tigre” Acosta, el ex juez Víctor Brusa y el ex general Ramón Genaro Díaz Bessone son algunos de los beneficiados por el fallo. El tribunal consideró que todos ellos –la mayoría fue arrestada en 2003– estuvieron presos sin condena más tiempo del razonable. “La liberación es posible porque las distintas instancias de la Justicia han demorado en forma injustificada los procesos, dilatando la posibilidad de alcanzar la instancia de los juicios orales y públicos. La libertad de los acusados durante el proceso penal no conlleva impunidad. A treinta años del terrorismo de Estado, impunidad es que, por desidia, indolencia o complicidad, la Justicia argentina aún no los haya condenado”, señalaron Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, HIJOS, CELS y Fundación Memoria Histórica y Social Argentina. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner repudió la decisión y dijo que era “un día de vergüenza para todos los argentinos”

Los represores no quedarán en libertad de inmediato. De hecho, la Procuración General de la Nación, a través de la Unidad Fiscal de Coordinación y Seguimiento de causas por violaciones a los Derechos Humanos durante el terrorismo de Estado, señaló que las apelaciones de los fiscales tienen “efecto suspensivo”, es decir, interrumpen los efectos del fallo. El fiscal Raúl Plée ya anticipó que hará una presentación en ese sentido, por lo tanto ningún acusado debería recuperar la libertad hasta ese momento y luego será la Corte Suprema quien defina si los represores salen de la cárcel hasta que se inicien los juicios orales.

Los fallos que disponen la excarcelación de los acusados de delitos de lesa humanidad abarcan personas acusadas de cometer crímenes en la ESMA, en Rosario y Santa Fe y fueron firmados por la sala II de la Cámara de Casación, integrada por Guillermo Yacobucci, Luis García y Gustavo Mitchell. Este último se opuso al criterio de liberar a los acusados.

La ley prevé que un imputado puede estar dos años preso sin condena. Luego, estipula un año de prórroga y, en caso que jueces y fiscales lo consideren necesario, es posible que se reconozcan plazos extraordinarios. La posibilidad de fuga o de que el liberado entorpezca la investigación son motivos para ello.

Yacobucci y García consideraron que el tiempo de prisión para los represores estaba agotado. Argumentaron que “la prolongación de la prisión preventiva, cualquiera sea el caso, debe respetar criterios de razonabilidad” y que “las sucesivas exenciones ponen en duda la razonabilidad de la medida”. Los jueces indicaron que “los límites temporales deben ser atendidos para impedir que se constituya una pena anticipada”.

“Las alegaciones sobre la complejidad del caso y la pluralidad de hechos atribuidos fueron idóneas para fundar el dictado de la prisión preventiva en su oportunidad. Sin embargo, transcurridos los plazos antes mencionados, sin que se tenga fecha cierta sobre la realización de la audiencia de debate, torna esos mismos argumentos, luego de sucesivas prórrogas, inoponibles en esta instancia. Otro tanto ocurre con la gravedad de los hechos y la amenaza de sanción”, señaló Yacobucci.

Los votos que fundan la decisión de liberar a los represores incluyen citas a precedentes de la Corte Suprema y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Pero lo mismo ocurre con el escrito de Mitchell, que disintió con sus colegas y fundamentó su escrito no solo en el carácter aberrante de los crímenes que se investigan, sino en el peligro de fuga de los acusados: “La extrema gravedad de los delitos atribuidos, así como la sanción que eventualmente les corresponderá, la naturaleza de aquellos, la repercusión y alarma social que producen son, en principio, un serio impedimento para que pueda accederse a su soltura. Tanto más cuanto que al haberse perpetrado los hechos acriminados al amparo de la impunidad que significaba la ocasional protección estatal es dable sostener que existen indicios suficientes para presumir que intentará eludir la acción de la justicia, en concreto, el cumplimiento de la pena que podría corresponderles”.

Más allá de los argumentos en contra de las excarcelaciones, los organismos de derechos humanos pusieron el foco en la demora de la justicia. “Existe una sumatoria de factores que llevaron a este hecho. Hay instrucciones lentas y en el caso de la ESMA hay una decisión de no tocar la distribución del trabajo del Tribunal Oral 5, que tiene a su cargo las dos causas más importantes en Capital: la ESMA y Primer Cuerpo de Ejército. La mejor forma de parar las liberaciones es fijar fecha de juicio y esa decisión la puede tomar Casación, la Corte o el propio Tribunal Oral”, señaló a Página/12 un funcionario judicial.

El año próximo, el TOF 5 realizará un juicio vinculado a los jefes de área del primer Cuerpo de Ejército que podría demorar siete meses. Eso implica que, si no hay cambios en la organización de estos expedientes, no habrá un proceso sobre la ESMA hasta 2010.

La Unidad Fiscal de Coordinación y Seguimiento de causas por violaciones a los Derechos Humanos durante el terrorismo de Estado de la Procuración había advertido el año pasado sobre este punto y pidió que los expedientes se repartan en otro tribunal oral, pero ni la Cámara de Casación ni la Corte Suprema tomaron medidas. En el máximo tribunal aseguran hace tiempo que se está trabajando en buscar una forma de agilizar los procesos vinculados con la última dictadura. Hasta el momento no se tomó ninguna decisión. El expediente de la ESMA, además, estuvo cuatro años paralizado en la misma Cámara de Casación cuando la presidía Alfredo Bisordi, quien dejó el tribunal para reciclarse como defensor de represores.

La decisión de Casación generó una ola reacciones que incluyó el repudio de la presidenta Cristina Kirchner y el anuncio de un pedido de juicio político en el Consejo de la Magistratura (ver aparte). Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, calificó la medida como una cachetada: “Esto es un agravio. Estábamos haciendo un balance positivo de la justicia que se iba logrando en los últimos tiempos, y ahora esto es una cachetada que recibimos”.

15 dicembre 2008

La cuna de los cipayos


La gente, ese medio pelo...


Por Eduardo Aliverti
Hace siete días, esta columna se permitió el facilísimo pronóstico de predecir que, tras la suma de todos los balances que se harían a diestra y siniestra por los 25 años del retorno democrático, faltaría el de los grandes emporios periodísticos (que ya no son eso sino emporios de grandes negocios, simplemente) respecto de sí mismos. Hoy, con el resultado puesto, hay algo más fácil todavía. Es la constatación de que, otra vez, también faltó el arqueo de cómo jugó la sociedad argentina en estas dos décadas y media.

Los balances políticos siempre recaen, con exclusividad, en lo que se identifica como clase política. Con ortodoxia ideológica, cabría decir que el conjunto de funcionarios y legisladores de todo rango y lugar, señalados por el vulgo como “los políticos”, no es una clase en el sentido más puro del término. En todo caso serían una casta burocrática, que administra los intereses de quienes se adueñan de los medios de producción. Y además, si a los alcances de la palabra “política” se les da una acepción convencionalmente más amplia, que involucre a lo que se llamaría la capa dirigente, debe meterse allí a empresarios, sindicalistas, organizaciones profesionales, etc. Pero resulta que no se mete a ninguno de todos esos. En los balances sólo ingresa lo registrable como “los políticos”. Por algo será que quienes conducen el cotidiano de la sociedad, además de ellos (los grandes productores, los formadores de precios, los negociadores salariales, los defensores de sector), no forman parte de los balances. Y por algo será que lo que se denomina “la gente del común” tampoco figura. ¿Por qué será?

Se propone excluir de la indicación a las llamadas “clases populares”, que es el eufemismo para pobres, indigentes, marginados, marginales. La gente que vive con lo justo, o más bien con menos de lo justo o ni siquiera, para simplificar. ¿O acaso es ideológica e intelectualmente honesto pedirle repasos de su compromiso social a quien sólo puede tener como preocupación parar la olla todos los días? ¿Vamos a exigirles responsabilidad a los hijos de la indigencia educativa, a los analfabetos funcionales que garantizan la continuidad del sistema, a un pibe chorro? Claro que no, ¿no? Los balances cabe pedírselos a quienes disponemos de las mínimas condiciones materiales para poder hacerlos. De modo que hablamos, básicamente, de la aún extendida clase media argentina. Y de ahí para arriba. Es de ella de quien hablan los medios cuando hablan de “la gente”. La gente no son los pobres en el argot de la biosfera mediática. La gente no son las villas, ni los cartoneros ni los dados vuelta por el paco ni los que esperan turno seis meses para operarse en un hospital público ni los laburantes en negro ni nada de eso. No, eso no es “la gente”. La gente viene a ser la destinataria de comprarse un cero kilómetro base en un plan de emergencia, la que sufre la inseguridad en la zona norte, la que cambia el celular a cada pelotudez que le agregan, la destinataria de algún plan de aliento turístico, la que putea en los mensajes telefónicos de la radio, la que sufre los retrasos en los vuelos, la que sale a la calle si le tocan el bolsillo en un corralito, la que se queja de los precios de los alquileres en la costa. Según los medios, eso es la gente. Y hasta podría deducirse que, por obra del imaginario que crean los medios, la otra gente también puede llegar a creerse que la gente es solamente esta otra.

No se trata de desembocar en un oscurísimo panorama acerca del papel que le cupo a este tipo de “la gente” en estos 25 años. Además de no ser objetivo, sería profundamente injusto porque, junto con algunas luchas de los sectores populares, fue desde las franjas medias de donde surgieron muchas de las mejores actitudes y gestas del tiempo democrático. El juicio y castigo a los genocidas, como ejemplo inédito en el mundo, es el caso más ostensible. Otro lo constituye la denominada “movilidad cultural”, que no sólo no se detuvo sino que se expandió aun en los momentos más dramáticos de las crisis. El espíritu de protesta; la búsqueda y concreción de medios comunicacionales alternativos; los intentos renovadores en la representatividad sindical; los grandes luchadores solitarios o agrupados en colectivos de solidaridad o esclarecimiento intelectual, fueron y son producto de ese jamón del sandwich que es la clase media. Esa clase que, en la historia moderna de los argentinos, tanto ha servido para alejarnos de donde pertenecemos, América latina, como para ponerles límites a las injusticias... de clase. Bien contradictorio, como corresponde a la dialéctica de las relaciones de poder.

Recordado el punto, estábamos en que no figura en ninguna parte el balance global acerca de “la gente”. Y, tal vez, tampoco lo hay de esa gente respecto de sí, en el decurso político de estos años que acaban de cumplir aniversario redondo. Por si las moscas, para que no parezca un ejercicio de soberbia capaz de sobreimprimirse al análisis concreto, conviene ponerlo en primera del plural. Aun a costa de que cada quien, total o parcialmente, no se sienta involucrado. ¿No entra en los balances que compramos la convertibilidad como antes la tablita cambiaria de la dictadura? ¿No entra el voto licuadora del ’95, cuando ya estaba claro lo que significaba Menem? ¿No entra que nos creímos haber ingresado al Primer Mundo? ¿No entra que votamos a la Alianza porque supusimos que el modelo se arreglaba con gente más presentable? ¿No entra que en lugar de irse todos se quedaron? ¿No entra que seguimos exigiendo mano dura contra la inseguridad, después de que fracasaron todas las manos duras posibles? ¿No entra haber confiado en los Blumberg? ¿No entra haber suscripto que achicar el Estado es agrandar la Nación? ¿No entra que nos preocupamos por el riesgo-país? ¿No entra que no consideramos inseguridad a que pobres e indigentes sumen un tercio de la población? ¿No entra haber confiado en la jubilación privada? ¿No entra que nos indignan los paros docentes porque no tenemos dónde meter los hijos, pero no que el metro cuadrado en Puerto Madero ande por los 6 mil dólares? ¿No entra que quienes cortan las calles sean negros de mierda y los que cortan las rutas productores desesperados? ¿No entra emocionarse viendo al presidente de la Sociedad Rural cantando la marcha peronista? ¿No? ¿No entra en el balance de estos 25 años? ¿Qué tal el “nosotros”, además del “ellos”?

Este tipo de preguntas sobre este tipo de “la gente”, que por supuesto podrían seguir sin que se agote el stock, no pretenden en modo alguno afirmar o sugerir que debe ponerse una lupa especial sobre ella. Sólo intentan asentar qué curioso es que en los balances políticos sólo entren “los políticos”. Como si los políticos no fuesen un producto de la gente, además. Quizá sea por eso. Porque, vamos, ya somos gente grande.

12 dicembre 2008

Cárcel común para los genocidas


ORGANISMOS DE DERECHOS HUMANOS REALIZARON LA 28ª MARCHA DE LA RESISTENCIA
“Falta mucho para que haya justicia”
Como cada 10 de diciembre, Madres, Abuelas y otras entidades se manifestaron en Plaza de Mayo. Reclamaron “juicio y reclusión perpetua en cárceles comunes a los genocidas, cómplices e ideólogos” y la restitución de los más de 400 chicos apropiados.

A 28 años de aquella primera Marcha de la Resistencia que las encontró reclamando durante un día entero por la vida de sus hijos, las Madres de Plaza de Mayo (Línea Fundadora) acudieron, como cada 10 diciembre, a la histórica plaza. “Sobre la impunidad y la injusticia no podemos construir el país que soñaron, 30 mil desaparecidos: presentes”, fue la consigna principal de una jornada que tuvo un valor agregado al coincidir con los 25 años de democracia, los 60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el primer año del actual gobierno.

Además de las Madres estuvieron las Abuelas, HIJOS, la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, Hermanos de Desaparecidos por la Verdad y la Justicia, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, CTA, Libres del Sur, Proyecto Sur y GEN, entre otras entidades y agrupaciones.

La conmemoración empezó al mediodía con un recorrido desde Piedras y Avenida de Mayo hasta la Plaza de Mayo, y concluía a la medianoche con una caminata con antorchas alrededor de la Pirámide y la lectura de un documento redactado en conjunto por las organizaciones de derechos humanos. Cuando la columna llegó a la plaza, se desplegaron dos enormes banderas con los rostros de los desaparecidos. Se reclamó “juicio y reclusión perpetua en cárceles comunes a los genocidas, cómplices e ideólogos”, al tiempo que se exigió la “restitución de la identidad de los más de 400 chicos apropiados por el terrorismo de Estado” y la “aparición con vida de Jorge Julio López”. La música, de la mano de la tanguera argentino-mexicana Liliana Felipe y del grupo Iven, de Venezuela, amenizó el atardecer del microcentro porteño.

Si bien el calor no dio tregua, apenas fue una molestia ante la vitalidad que le impusieron a su aniversario las Madres del pañuelo blanco. Como en aquellas rondas que empezaron a las 15.30 del 10 de diciembre de 1981 y finalizaron 24 horas después, pocos días antes de que asumiera Leopoldo Galtieri, las Madres, pese al paso del tiempo, hicieron sus tradicionales caminatas circulares junto a los adherentes a la marcha. Invitados a la jornada, trabajadores del Indec y del Hospital Francés aprovecharon la circunstancia para manifestar sus demandas salariales y laborales. Mientras, algunos militantes de agrupaciones como Asambleas del Pueblo, Quebracho, Movimiento Independiente de Desocupados Organizados y el MST convergían junto al resto de las organizaciones, convirtiendo a la Plaza de Mayo en un eco de múltiples y divergentes expresiones amparadas alrededor de los derechos humanos. Algunas de las organizaciones montaron carpas en la que expusieron a los curiosos sus directrices políticas.

Nora Cortiñas, referente de Línea Fundadora, afirmó a Página/12 que “este aniversario lo vivimos firmes en nuestra voluntad de lucha porque todavía falta mucho para que haya justicia, aun con los logros que hemos conseguido. La condena no es todavía como la queremos. Hay más de 400 jóvenes que no conocen su identidad. Hubo un avance en la memoria, tanto en el pueblo como en los medios de comunicación y en las distintas formas de divulgación”. Recordó que “nuestros hijos fueron desaparecidos para que el modelo neoliberal arrasase sin oposición alguna”. En cuanto a las deudas de la democracia actual, Cortiñas criticó al gobierno nacional y al bonaerense porque “criminalizan la situación de penuria que viven los niños y los jóvenes intentando bajar la edad de imputabilidad”.

Taty Almeida, también de Línea Fundadora, derrochaba alegría y satisfacción: “Hay que reír y vivir con ganas, mi hijo Alejandro siempre tuvo esa actitud de gozar la vida y estaría feliz de verme así a mis 77 pirulos”. Sostuvo que “hay mucho que festejar. Porque vivir en democracia es lo más positivo que nos puede pasar. Falta todavía, hay desigualdad, pero hay que reconocer las mejorías y hacer una crítica constructiva de lo que falta. Hay que insistir para hacer a nuestra democracia justa e incluyente”.

10 dicembre 2008

¿Diritti umani?


A 60 anni dalla Dichiarazione universale dei diritti dell'uomo, un mondo guidato da imprenditori, politici e religiosi delinquenti, sostenuti da cittadini "pecore", mostra vergognosamente la perdita consistente e progressiva dei diritti umani fondamentali.

Fao: "Aumenta la fame nel mondo, quasi un miliardo senza cibo"

La fame miete sempre più vittime: altri 40 milioni di persone si sono aggiunti quest'anno alla già lunga lista di coloro che soffrono la mancanza di cibo, principalmente a causa dell'aumento dei prezzi alimentari. Secondo le stime preliminari pubblicate oggi dalla Fao, nel mondo sono 963 milioni le persone sottonutrite, quasi un miliardo. E l'attuale crisi finanziaria ed economica - avverte l'agenzia delle Nazioni Unite - potrebbe far lievitare ulteriormente questa cifra.



La lista si allunga
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Nel 2007 erano 923 milioni le persone che non avevano abbastanza cibo. La Food and Agriculture Organization segnala che alla base del "drammatico quanto rapido" aumento del numero di affamati cronici nei Paesi del Sud del mondo c'è l'impennata dei prezzi delle materie prime agricole.

Il costo del cibo.
L'aumento dei prezzi ha fatto precipitare nell'insicurezza alimentare milioni di poveri e ridotto drasticamente la quantità e qualità del cibo a loro disposizione. E' pur vero che c'è stato un calo dei prezzi dall'inizio del 2008, ma, ha spiegato il vicedirettore generale della Fao e curatore del rapporto Hafez Ghanem, "per milioni di persone riuscire a mangiare ogni giorno una quantità di cibo sufficiente è ancora un sogno lontano". In ogni caso, il calo non è stato abbastanza forte: l'Indice Fao dei prezzi alimentari nell'ottobre 2008 era ancora un 20 per cento più alto rispetto all'ottobre 2006.

Le difficoltà degli agricoltori.
Con i prezzi delle sementi e dei fertilizzanti più che raddoppiati dal 2006, i contadini poveri non sono riusciti ad aumentare la produzione, mentre gli agricoltori più ricchi, soprattutto nei Paesi sviluppati, hanno sostenuto i prezzi più alti e accresciuto le semine.

L'avvertimento.
Ghanem ha parlato anche dei rischi futuri: "Se i prezzi più bassi e la stretta creditizia associati alla crisi economica costringeranno gli agricoltori a diminuire le semine - ha osservato - l'anno prossimo potrebbe verificarsi un'altra drammatica ondata di prezzi alimentari alti e ancora più affamati".

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CHIESA: MEGLIO LA PENA DI MORTE AI GAY CHE PERDERE FEDELI

In molti paesi l'omosessualità è considerata un reato penale punibile anche con la morte. La Francia con portavoce il ministro Rama Yade indende, a nome di tutti gli stati membri dell'Unione Europea, depenalizzare l'omosessualità in tutto il mondo, ma la Chiesa che non intende "Rinunciare al suo speciale stato diplomatico e definirsi per quello che è, la più grande organizzazione non governativa del mondo" come ha definito "The Economist" in un suo articolo, tramite l’arcivescovo Celestino Migliore portavoce all' ONU della Santa Sede esprime un netto no alla proposta di depenalizzazzione ancora non formalizzata della Francia. Il motivo di dissenso della Chiesa è che una legge del genere una volta approvata possa essere utilizzata per riconoscere il matrimonio gay e mettere in pericolo importanti concezioni ...

Iran, impiccato perché era gay"Per la sodomia c'è solo la forca"
TEHERAN - Il presidente iraniano Ahmadinejad aveva affermato che gli omosessuali non sono perseguitati nel suo Paese "perché non esistono". L'aveva detto durante la visita negli Usa alla Columbia University meno di tre mesi fa. Ma un gay di 20 anni è stato impiccato con l'accusa di violenza sessuale su tre ragazzini quando aveva appena 13 anni. Non è bastata la sospensione dell'esecuzione decretata dalla magistratura e il ritiro della denuncia delle parti civili. Neppure la mobilitazione internazionale è servita per salvarlo.

Makwan, arrestato sei anni dopo i reati contestati, è salito sul patibolo ieri mattina nel carcere di Kermanshah, nell'ovest dell'Iran. Un'esecuzione frettolosa, secondo quanto scrive oggi il quotidiano Etemad Melli. La famiglia è stata avvertita un'ora dopo perché andasse a prelevare il corpo. E all'impiccagione non era presente nemmeno il suo avvocato, Said Eqbali. Secondo testimoni, dopo essere stato arrestato nella cittadina dove risiedeva, Paveh, Makwan era stato umiliato venendo portato in giro per le strade sopra un asino. La sodomia è uno dei reati per i quali nella Repubblica islamica è prevista la pena di morte. La legge è ambigua, poiché non vi è discriminante tra la violenza carnale e gli atti consensuali. Diverse organizzazioni internazionali per i diritti umani, tuttavia, come Human Rights Watch, che ha reso noto il caso di Makwan, hanno denunciato le esecuzioni di giovani condannati solo perché omosessuali. La condanna a morte, inoltre, è applicata in Iran anche nei confronti di minorenni, o di persone che erano minorenni all'epoca dei reati contestati.
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Morti bianche, una strage lunga un anno
ROMA - Quasi un milione di incidenti l'anno con un lavoratore ucciso in media ogni 7 ore, per un totale che è arrivato a quota 1.260 morti nel 2007, con i dati Inail 2008 che parlano chiaro: da gennaio a settembre le vittime sul lavoro sono state 779, meno delle 908 registrate nello stesso periodo del 2007, ma sempre troppe, con una media giornaliera di circa tre morti al giorno. Una strage lunga un anno e con costi altissimi, non solo in termini di vite spezzate: si calcola che in 12 mesi la spesa per gli incidenti sia pari a oltre 4 miliardi di euro, circa quattro leggi Finanziarie, il 3,2% del Pil.

Una "strage bianca" sulla quale non c'è abbastanza attenzione da parte dei media, come testimoniano le rilevazioni puntuali fatte dall'Amnil, Associazione Nazionale Mutilati, che incrociando le notizia di agenzia, del web e della rassegna stampa ha potuto contare da gennaio a oggi "soltanto" 471 morti. Dati che mettono in luce un enorme "buco" da parte dell'informazione italiana rispetto ai pur provvisori dati Inail: "I mezzi di informazione - ha detto Franco Bettoni, presidente Anmil - non si appassionano alla storia di una morte sul lavoro come invece succede per un caso di omicidio, specialmente se di difficile soluzione. Probabilmente perché in fondo le morti sul lavoro si considerano come una fatalità, piuttosto che come qualcosa di evitabile".

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Argentina - "Desaparecidos", una ferita ancora aperta

Generale Ibérico Saint Jean, governatore di Buenos Aires (1977): "Prima uccideremo tutti i sovversivi, poi uccideremo i loro collaboratori, dopo i loro simpatizzanti, successivamente quelli che resteranno indifferenti e alla fine i timidi."

Si calcola che siano più di trentamila i desaparecidos tra il 1976 e il 1983 durante la dittatura militare in Argentina. A questi si devono aggiungere oltre 1.500.000 di esiliati, 9.000 prigionieri politici, 15.000 fucilati per le strade e più di 500 bambini sequestrati o nati in campi di concentramento e rubati dalle loro identità e ridotti in schiavitù.

Il metodo repressivo sperimentato dalla dittatura militare basato sulla tortura, sul sequestro, sui campi di concentramento clandestini, sui bambini trattati come bottino di guerra, sull' omicidio e sull'occultamento dei cadaveri resta una delle macchie più infami del passato recente della storia dell' umanità.

Il 24 di marzo del 1976 le Forze Armate e precisamente Massera per la Marina, Agosti per l'aeronautica e Videla per l'esercito, che poi sarà il presidente di fatto, rovesciano il governo di Isabelita Perón instaurando la dittatura militare.

I golpes militari in Argentina, come in tutti i paesi dell' America Latina, godevano dell' appoggio, oltre che della classi più abbienti del paese, anche di quello di una parte abbastanza consistente della classe media che vedeva nei militari un forte spirito patriottico utile per affrontare i problemi economici e politici in cui il paese si trovava. Gli stessi militari che prendono il potere definiscono il nuovo periodo storico che si accingono a interpretare come il Processo di Riorganizzazione Nazionale i cui i obiettivi strategici erano sterminare la guerriglia, riordinare l' economia e disciplinare la società.
Appena arrivata al potere la giunta militare dichiara lo stato d' assedio. Viene sciolto il parlamento, vengono abolite le organizzazioni sindacali e studentesche e chiusi i giornali non schierati.

Il Debito Estero
Una politica selvaggia di neoliberismo apre le porte a capitali e prodotti stranieri a scapito della già sofferente industria locale. Per colmare un deficit statale che si andava incrementando di anno in anno l'Argentina inizia a chiedere prestiti al Fondo Monetario Internazionale, organismo bancario controllato dai G7, iniziando così a mettere le basi per quello che diventerà negli anni '90, con il perpetuarsi dei prestiti dei governi costituzionali, uno dei più grandi debiti esteri del mondo e che porterà nel dicembre 2001 alla bancarotta dello stato e allo sfascio sociale ed economico del paese.

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Bambini e bambine soldato


Mezzo milione di minori sono impiegati negli eserciti regolari e nei gruppi armati di opposizione in 85 paesi; più di 250.000 di questi prendono parte ai combattimenti in 35 paesi, e ben 120.000 solo nel continente africano.

Nel Rapporto presentato dal Segretario Generale delle Nazioni Unite al Consiglio di Sicurezza nel 2005 sono stati segnalati Paesi in conflitto o reduci da conflitti in cui i bambini e le bambine subiscono gravi violazioni dei loro diritti.

L’elenco dei Paesi è stato aggiornato nel Rapporto del 2006 ed attualmente comprende: Afghanistan, Burundi, Chad, Colombia, Costa d’Avorio, Iraq, Liberia, Myanmar, Nepal, Filippine, Repubblica Democratica del Congo, Somalia, Sri Lanka, Sudan e Uganda.
Anche se sono stati compiuti progressi in alcuni Paesi, come in Liberia e in Sierra Leone, in alcuni aree di crisi, in Sudan (Darfur), Chad, Afghanistan, Iraq e Sri Lanka ad esempio, la situazione ha continuato a peggiorare, mentre in Libano, Israele e nei Territori Occupati Palestinesi la recente escalation di violenza ha causato migliaia di vittime.

Le bambine soldato
Sono sempre di più le bambine e le ragazze coinvolte nei conflitti armati che partecipano direttamente alle ostilità.
Si tratta di bambine e ragazze particolarmente vulnerabili, spesso rimaste orfane di entrambi i genitori, uccisi durante i combattimenti, o che vengono rapite durante le incursioni dei gruppi di ribelli.
Le ragazze rimaste orfane tendono a cercare rifugio e protezione negli eserciti per sfuggire alle dure condizioni della vita di strada, ma una volta arruolate vengono ridotte in schiavitù, costrette a soddisfare i desideri, anche sessuali, dei combattenti. Subiscono ripetutamente violenze e abusi. Il rischio di contrarre HIV/AIDS ed altre malattie sessualmente trasmissibili è molto elevato, così come le probabilità di restare incinta.

9 dicembre 2008

Contra los organizadores del olvido


“El infierno no termina al cerrarse las puertas del campo de concentración”
El Ministerio de Cultura español promovió el Primer Encuentro Internacional de Memoria Histórica en la Universidad de Salamanca, la misma donde Miguel de Unamuno enfrentó al dirigente franquista Millán de Astray cuando éste entró a los claustros pistola en mano gritando “Viva la muerte, abajo la inteligencia”. En esa reunión, de la que participaron delegaciones de Chile, Argentina, República Dominicana, Portugal y Alemania, el poeta y columnista de Página/12 fue el encargado de realizar la conferencia inaugural sobre “el imperativo moral de la memoria colectiva”.

Por Juan Gelman
Soy padre de un hijo de 20 años secuestrado, torturado, asesinado en 1976 por la más reciente dictadura militar argentina, que también desapareció sus restos. Fueron hallados, gracias a la infatigable labor del Equipo Argentino de Antropología Forense, 13 años después. Soy suegro de su esposa, secuestrada cuando tenía 19 años, trasladada de Buenos Aires a Montevideo encinta de ocho meses y medio y asesinada por la dictadura militar uruguaya dos meses después de dar a luz. Sigue desaparecida y su hija fue entregada a un policía de matrimonio estéril. Soy abuelo de una nieta de la que me robaron sus primeros 23 años de vida y que mi mujer, Mara La Madrid, que no es la madre de mis hijos, y yo buscamos y encontramos al cabo de una larga investigación. Nada de esto hubiera sido posible sin el testimonio oral de sobrevivientes uruguayos y argentinos, sin expedientes judiciales y aun militares, sin ese archivo tan particular que es el banco de datos sanguíneos de familiares de desaparecidos del Hospital Durand de Buenos Aires, sin una campaña internacional de denuncia que tuvo la solidaridad de decenas de miles de poetas, escritores, artistas y gente de a pie de 122 países, sin libros, sin documentos, sin Internet, sin videos y, sobre todo, sin la voluntad imperiosa de encontrar la verdad.

Hablo desde la experiencia argentina. ¿Por dónde empezar? ¿Por la madre de un desaparecido que año tras año y día tras día arreglaba el cuarto de su hijo y a la noche le preparaba la sopa que él solía tomar al regreso del trabajo? La sopa se enfriaba en la mesa sin remedio. ¿Por el sueño de la hija de una desaparecida? Este sueño: “Mamá vive en el departamento de la calle 47. Voy a visitarla. Tengo miedo de que me abrace y al hacerlo se convierta en fantasma”. Ha pasado mucho tiempo desde la de-saparición de ese hijo y de esa madre, pero no hay final del duelo todavía. No lo habrá mientras no se encuentren sus restos y descansen en un lugar de recuerdo y homenaje. No lo habrá mientras esa madre y esa hija no sepan toda la verdad sobre su sufrimiento. No lo habrá mientras esa verdad no conduzca a la Justicia.

El infierno no termina cuando se cierran las puertas del campo de concentración y los hornos se apagan: hace un cuarto de siglo que cesó el infierno militar en la Argentina y centenares de miles de personas –hijos, padres, hermanos, familiares, amigos de los desaparecidos– viven esa segunda parte del infierno que crepita en la memoria y no hay modo de apagar. “Desde entonces, a una hora incierta/esa agonía vuelve/y hasta que mi cuento espantoso sea contado/mi corazón sigue quemándose en mí”, dice el viejo marinero de un poema de Coleridge que recordó Primo Levi. Para muchos argentinos, uruguayos, chilenos, centroamericanos y nacionales de tantas otras latitudes del mundo esa estrofa poética es vida real y quema cada día.

“En nuestro país el olvido corre más ligero que la Historia”, dijo el escritor Adolfo Bioy Casares. Pues no sólo en la Argentina. Desaparecen los dictadores de la escena y aparecen inmediatamente los organizadores del olvido. “¿Para qué renovar las penas? –dice Ismene a Edipo–. El dolor se sufre al recibir las penas y se vuelve a sufrir al recordarlas.” El Día de Muertos, el pueblo mexicano acude a los cementerios, se sienta alrededor de sus difuntos, toca la guitarra y les canta, les pide que sigan muriendo en paz y que dejen en paz a los vivos para que los recuerden sin terrores. Pero los familiares de los desaparecidos no tienen dónde hablarles y ellos son fantasmas inciertos que vuelven a doler en la memoria.

“Los padres quedaron sin hijos y no terminan sus quejas. Conocen al fin cuál es el dolor total sin remedio”, dice Esquilo. ¿Cada recuerdo trae un dolor que se amontona, capa sobre capa, y se convierte en una geología del dolor? ¿Es posible dialogar con el dolor, fingir que tiene rostro y que no es una potencia que viene y va y protesta contra la muerte del ser querido y le da cuerpo y la afirma negándola? ¿La locura sería la última puerta del dolor, una manera de convertirse en dolor para no padecerlo y desaparecer en el dolor? ¿No será ésa una forma de fundirse con la víctima y así morir con ella? Los familiares de los desaparecidos están en otro lugar. “Un loco, solamente un loco que perdió la mente olvidar puede la muerte de su padre”, dice Electra. O la muerte de un hijo. No es ésa la locura de los familiares: su única “locura” consiste en exigir verdad para las víctimas y justicia para los victimarios. Es un camino lleno de obstáculos con los que se tropieza día a día. Los comisarios del olvido tienen recursos y conocen su trabajo.

Un pacto de silencio sella la boca de los militares argentinos, con pocas excepciones. Cuando sus camaradas conocen que alguno está dispuesto a hablar, lo callan con una buena dosis de cianuro: le ocurrió al prefecto naval Héctor Febres, a punto de ser condenado por los crímenes que cometió durante la dictadura militar. O desaparecen a testigos importantes de los juicios por delitos de lesa humanidad, como desaparecieron a Julio López, para agitar el miedo en las víctimas testimoniantes. La policía facilita la huida del represor atrapado o quema archivos de sus operaciones. La jerarquía de la Iglesia Católica argentina que, a diferencia de la chilena, santificó la matanza –un obispo del Vicariato llegó a decir “cuando hay derramamiento de sangre, hay redención”–, la jerarquía de la Iglesia Católica argentina, que ordenó tranquilizar a militares desasosegados porque venían de tirar prisioneros vivos al océano, se niega a abrir sus muy prolijos archivos de la época, que permitirían recuperar al menos los restos de numerosos desaparecidos.

Ciertos jueces, ciertos fiscales y ciertas instancias judiciales como la Corte de Casación argentina encajonan procesos contra los represores, quienes pueden quedar en libertad por la falta de sentencia. Y lo peor, verdaderamente lo peor, es la perversión que mancha a sectores políticos y sociales que, de un modo o de otro, por acción o por omisión, fueron cómplices de la matanza y callan lo que saben y niegan al Otro lo que saben. Y luego, por qué omitirlo, la actitud pasiva de ciertos familiares que, ante todo por falta de medios, y luego por desánimo, cansancio, resignación, desesperanza o temor, todavía temor, depositan su no hacer en los organismos de derechos humanos. Y también, por qué omitirlo, ciertos organismos argentinos de derechos humanos que burocratizan el dolor o militan contra la búsqueda de los restos de los desaparecidos “para que sigan con sus compañeritos”. Así hacen tabla rasa de la historia personal de las víctimas y del lugar que ocuparon en la historia. Es la continuidad civil, bajo otras formas, del pensamiento militar.

La voluntad de corregir la memoria, como es notorio, viene de muy lejos. En el siglo V antes de Cristo, la sangrienta oligarquía de los Treinta prohibió en Atenas por decreto recordar la derrota militar que le infligiera Esparta. Cada ciudadano fue obligado a pronunciar el juramento “No recordaré las desgracias”. Pasan los siglos y los vencedores siguen reorganizando el pasado a voluntad. En el año de gracia de 1040 el monje Arnold von Saint Emmeram explicaba así el método que había elegido para escribir la historia del ducado de Baviera: “No sólo es pertinente que las nuevas cosas modifiquen las viejas; también es correcto, si las viejas son desordenadas, el de-secharlas por completo, e incluso, aunque estén bien ordenadas pero sean poco útiles, el enterrarlas con reverencia”. La voz de los vencidos es “desordenada y poco útil” en los manuales de historia al uso, cuyo marco de referencia esencial es el Estado. Numerosas víctimas de crímenes contra la humanidad fueron y son carne de olvido, “ese acuerdo con aquello que se oculta”, al decir de Blanchot. Los que falsifican la historia así, falsifican la vida y están presentes y activas las antiguas herencias de nuestra tan moderna, o posmoderna, civilización occidental, en la que los extraordinarios avances tecnológicos conviven o malviven codo a codo con genocidios nunca vistos.

Proliferan las teorías sobre la historia como relato y otras sobre todo lo contrario. De lo primero hay pruebas más que suficientes, algunas francamente ridículas. La historia del Partido Comunista soviético ha sufrido continuos liftings con el correr del tiempo y se convirtió en un acto de predicción del pasado. Es famosa la fotografía del estado mayor bolchevique tomada días después del triunfo de la Revolución Rusa, con Lenin en el centro, a su derecha una escalera y luego Stalin. El lugar de la escalera lo ocupaba Trotski, excomulgado por el Termidor stalinista. El acto tiene pretensiones mágicas y la voluntad de abolir la historia. De ahí la importancia fundamental de los archivos de la memoria. De ahí la importancia fundamental de esta reunión. La pretensión de mutilar la memoria cívica de todos los días corrompe su salud y despeja el camino a nuevos autoritarismos.

El imperativo moral de la memoria colectiva tiene hoy más urgencia que nunca y no faltaron en la Argentina y en otros países quienes entendieron esto muy temprano y crearon y ordenaron personalmente, sin apoyo oficial alguno y movidos por su moral ciudadana, informaciones utilísimas que se pueden ver por Internet. Estos archivos contribuyen a deshacer las artimañas de los asesinos de la memoria, como ésas que pretenden que no hubo cámaras de gas y que el primer pueblo ocupado por el nazismo fue el pueblo alemán. Si queremos que la barbarie no se repita y pase al reino del nunca más, no deberían, creo, ser archivos mudos para la sociedad civil y viceversa: habría que acercar sus contenidos a sectores sociales y políticos en los que hay no poco a despejar todavía.

¿Y se podrá alguna vez despejar mentes en el estamento militar para que obedezcan a lo ético y opongan la desobediencia debida a órdenes criminales? El capitán de navío Juan Carlos Rolón, miembro de un grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada de Buenos Aires donde la marina desapareció a 5000 personas, declaró impávido: “Nos enseñaron que la tortura era una forma moral de combatir al enemigo”. Se recuerda el diálogo que Hannah Arendt sostuvo con un oficial nazi que admitió haber gaseado y enterrado a prisioneros con vida en el campo de concentración de Maidanek. La pregunta de la filósofa: “¿Se da cuenta de que los rusos lo van a colgar!”. La respuesta del nazi: “¿Por qué? ¿Yo qué hice?”.

Las dictaduras suprimen el testimonio de las víctimas, pero llevan sus propios archivos. En Auschwitz hay gruesos volúmenes que registran la muerte de los prisioneros gaseados. En la primera columna de cada página figuran el nombre, la edad y la nacionalidad de la víctima; en las dos restantes, hora y causa de la muerte. La hora es la misma a lo largo de páginas enteras, las 8.15, o las 8.30 o las 9.00 de la mañana. También se repite la causa de la muerte, “influenza” casi siempre. Este no es sólo un acto burocrático; sustituye la vida por una mentira de papel y muestra abismos de la condición humana. Se impone abrir esa clase de archivos. Pero ésta es una decisión de Estado y, lamentablemente, todavía hay gobiernos democráticos que no se atreven a disponer que se dé ese paso indispensable. Los familiares de los desaparecidos sólo conocen la dolorosa mitad del crimen. La otra yace oculta, custodiada por centinelas militares, policiales, eclesiásticos. Jacques Derrida habló del “mal de archivo”, pero ésos son los archivos del mal.

Que se me perdone la insistencia en subrayar la importancia de los testimonios orales, vehículos de una memoria que en ocasiones se transmite de generación en generación. Frente a Panamá –narra el periodista José María Pasquini Durán– hay una isla llamada San Blas en la que vive una etnia indígena. Una vez al año todos se reúnen y los ancianos cuentan a los jóvenes la historia de la etnia, que arranca del casamiento del Sol con la Luna, para que su memoria perdure. Los jóvenes comenzaron a emigrar y a quedarse en Panamá, pero mandan grabadoras a la isla para registrar el relato de los ancianos. Ahora la maravillosa historia que comienza con el Sol y la Luna está en casete y los jóvenes lo tienen en su casa entre los discos más recientes de pop norteamericano. Menciono esto porque en muchas sociedades del mundo no hay casete todavía.

En el año 1987 seguía yo exiliado en Francia y el diario recién nacido entonces para el que trabajo, Página/12, me pidió que cubriera el proceso a Klaus Barbie, el ex jefe de la Gestapo en Lyon, bautizado “El carnicero”. A una víctima que le detallaba sus crímenes, Barbie dijo: “Yo no me acuerdo de nada. Si se acuerdan ustedes, el problema es de ustedes”. Efectivamente: recordar y denunciar los crímenes contra la humanidad y exigir su castigo es un problema nuestro.

La esquizofrenia de los tilingos


Si se desea seguridad, se debe disolver la policía

El eco sordo que dejaron las palabras de la jueza Carmen Argibay: "si los soltamos, los matan"

La jueza Carmen Argibay habló fuerte la semana pasada. Su explicación sobre el fallo que evitó la libertad de sesenta chicos detenidos en institutos rasgó el telón del Truman Show. Bajo los efectos narcóticos del relato que tejen los medios y las declaraciones públicas de funcionarios del área de seguridad, e incluso bajo los efectos del otro relato, el alternativo, el que aborrece y denuncia las condiciones en las que están detenidos los chicos en conflicto con la ley penal, la medida de la Corte fue un baldazo de agua helada. Y Argibay, lejos de ponerles acondicionador a sus palabras, las erizó: habló de gatillo fácil, esbozó una vida real más allá del telón de la obra que representamos todo el tiempo como comunicadores o multiplicadores de un diagnóstico sobre seguridad.

“Esos chicos están marcados”, dijo.

“Si no vamos a cumplir los pactos internacionales sobre derechos civiles y derechos sociales, ¿para qué los firmamos?”, dijo.

“Si la policía protege a un pibe, y el pibe sale a robar y no se hace rico, ¿para quién trabaja?”, dijo.

“El día que el pibe abre la boca, lo matan”, dijo.

Entonces lo que hay aquí es una jueza de la Corte Suprema de Justicia que no le pone acondicionador a sus palabras y que habla de una realidad que por un lado todos conocemos –¿o no? ¿O será que seguimos con el algo habrán hecho los pibes pobres? ¿O será que otra vez estamos en el limbo de no saber, de no sospechar, de lo ver lo que pasa acá enfrente?—, y por el otro negamos y encubrimos con vehemencia. “Es muy grave lo que dijo”, decía un analista de la televisión. “O sea que según la jueza hay gatillo fácil en la República Argentina”, decía otro, como si hubiera que anteponerle “república” a ese lugar en el que se tolera esta práctica: que la policía marca a los chicos con antecedentes, que los presiona para que salgan a robar para ella y les libera zonas para que operen, que los protege para que sigan actuando, y que si el chico quiere salirse de ese trato, lo matan.

La jueza Argibay corrió el eje del problema que tanto rédito les da a los grandes medios cuando lo abordan por otro lado. Cuando los crímenes que escandalizan en proporción al nivel socioeconómico de la víctima imponen el tema de la seguridad. Cuando los deudos de cualquier asesinado les regalan a las cámaras su desgarro, y las cámaras beben cada lágrima y ecualizan cada grito de dolor. Y entonces queda constituido un “nosotros” que somos los conductores del programa de televisión, sus espectadores, las víctimas de los asaltos, la policía, toda-la-gente-de-bien-que-quiere–vivir-en-paz y no puede porque están estos pibes, que son los nuevos malones que supimos conseguir.

Lo que está diciendo la jueza Argibay es que ese “nosotros” es falso, y que si lo aceptamos es porque somos esquizofrénicos. Porque está pasando lo que está pasando y no otra cosa, aunque lo diga la televisión. Porque es imposible que esos pibes salgan a la única escena que los espera y sobrevivan.

Y está diciendo que la policía extermina en silencio. Que hay un consentimiento, un equívoco social y discursivo que apaña a la policía, que la deja seguir exterminando en silencio. Tan brutal es lo que pasa, tan inenarrable es lo que se mantiene en silencio, que estamos cerca de hacer válida la pregunta que se hacían los españoles con los indios. Se preguntaban si tenían alma. Se preguntaban de qué orden eran esas criaturas tan distintas. ¿Los pibes pobres tienen alma? Si la respuesta es sí, lo lógico sería que pidamos justicia también para ellos, que hagamos marchas también para ellos, que nos duelan y nos arranquen sus muertes. Actuamos como si la respuesta fuera: no.

Proyecto SUR


Unidad para construir un proyecto nacional

Por Fernando “Pino” Solanas *
Después de los fracasos y traiciones de la llamada centroizquierda, hoy vuelve a plantearse en la Capital la operatoria kirchnerista de intentar unir las fuerzas progresistas para enfrentar a Macri, como representación inequívoca de la derecha. La política de las manipulaciones mediáticas ya mostró su falsedad en mayo del 2007, cuando se quiso convencer a la ciudadanía de que las fuerzas progresistas eran las del Frente para la Victoria. Así les fue: en ese mismo mes sus legisladores votaban en el Congreso la ley antiterrorista y Néstor Kirchner daba luz verde al hecho más grave de la política argentina de los últimos años: la segunda privatización del petróleo y el gas con la prórroga de “Cerro Dragón” y todas las concesiones de Menem hasta el 2047; es decir, hasta la extinción total del recurso.

Por eso, para no repetir la farsa, se impone discutir qué es lo que consideramos una política progresista o reaccionaria, nacional o entreguista. ¿No es la nueva derecha criolla quien se asocia a las corporaciones que saquean nuestros recursos estratégicos no renovables, sin control público y a simple declaración jurada? ¿No es esta nueva derecha, con el “capitalismo de amigos”, la que se beneficia mediante la entrega salvaje de las tierras fiscales –pertenecientes a los pueblos originarios– y los yacimientos mineros y petroleros a los amigos o socios de los gobernadores provinciales? ¿Es realmente de avanzada la decisión de pagar al Club de París y a los fondos buitre, sin revisar la legitimidad de la deuda externa, mientras el dictamen del juez Ballesteros sobre su carácter fraudulento duerme en el Congreso? ¿Qué decir del “tren bala” como opción a una reconstrucción de los ferrocarriles con tecnologías y fábricas propias, que pueden generar miles de empleos y garantizar autonomía? ¿Dónde colocaríamos a conspicuos miembros y amigos del Frente para la Victoria, como Cristóbal López, Eskenazi, el senador Roberto Urquía y otros grandes exportadores de granos, que estafaron al fisco por 1700 millones de dólares con el paraguas de la Resolución 125?

El formato progresista de la era “K” es una peculiar combinación de derechos humanos con esencias del modelo neoliberal. Basta recordar que en nombre del centroizquierda se han venido avalando las políticas económicas neoliberales más puras, ejecutadas desde el gobierno menemista y algunas otras desde la dictadura. ¿No sigue vigente la Ley de Entidades Financieras de Martínez de Hoz, que priva a la pequeña empresa de acceder al crédito público y sigue al servicio de las multinacionales? ¿No bastó la fuga de 26 mil millones de dólares en el 2001, para evitar la reciente fuga de 22 mil millones de dólares imponiendo un riguroso control de cambios y divisas? ¿No es necesario recordar la trágica aventura de la Alianza, con el soborno de senadores para flexibilizar las leyes laborales? ¿No merece recordarse el regreso de Cavallo –agosto del 2001– con poderes excepcionales votados por los legisladores del Frente Grande para negociar un megacanje que nos costó casi 54 mil millones de dólares más.

En esta gran confusión, el gobierno de Cristina Kirchner, que para muchos se ubica en la franja del progresismo o centroizquierda, hace pocos días anunció un subsidio a las petroleras de 8750 millones de dólares (Clarín, 13/11/08) y desconoció la decisión del Congreso nacional, como respuesta al reclamo del lobby minero de la Barrick Gold, vetando la ley de protección de los glaciares que había logrado unanimidad en Diputados y solamente tres votos en contra en el Senado. Se acaba de nombrar –con el elogio y abrazo de algunos progresistas– a Débora Giorgi como ministra de la Producción. La flamante funcionaria, entre sus innumerables cargos, fue secretaria de Industria de Fernando de la Rúa y firmó, junto a José Luis Machinea, uno de los convenios más escandalosos y lesivos al interés de la Nación: la prórroga por diez años –y diez años antes de lo que fija la ley– del que fuera el yacimiento de gas estrella del país: Loma La Lata. Sus millonarias reservas, tasadas en más de 10 mil millones de dólares, fueron cedidas por 300 millones de dólares y sólo debía pagar un 12 por ciento de regalías. Para dar idea del colonialismo del convenio, baste citar el artículo 1.3: “El Estado Nacional y la Provincia garantizan que durante la vigencia de la prórroga de la Concesión (...) mantendrán indemne a YPF frente a cualquier reclamo o acción de terceros o decisión o cambio legislativo que pueda afectar o modificar el régimen de dominio que rige sobre el área Loma La Lata-Sierra Barrosa, obligándose a mantenerla en el ejercicio íntegro de sus derechos”.

¿No son estas razones suficientes para delimitar qué es derecha o izquierda en la Argentina y quiénes son las personas creíbles frente a la ciudadanía? En las décadas recientes y hasta la actualidad, los travestismos políticos y las piruetas oportunistas se convirtieron en materia corriente. El ser humano y la dirigencia como parte del género puede cometer errores y todos los hemos cometido; pero es preciso corregirlos con acciones autocríticas y compromisos públicos que los superen. No obstante, hay cosas que son inadmisibles. Una de ellas es la traición al mandato de las urnas y otra, las operatorias mediáticas o acuerdos a espaldas del pueblo, soslayando el abierto debate de ideas. Todo tiene sus límites: estamos hablando de un debate que necesariamente excluye a quienes fueron los protagonistas de la entrega y la corrupción de ayer o de hoy. La actual crisis mundial es grave y exige respuestas creativas, impulsadas con grandeza y coherencia, desechando cualquier intento de obtener beneficios personales o de grupo con recursos públicos y sociales, al costo del sufrimiento de una gran proporción de nuestros compatriotas. El debate debe incluir entonces las políticas a seguir, entre otras, con las corporaciones mineras, petroleras y exportadoras de granos, favorecidas con una renta que pertenece a todos los argentinos.

Es indispensable el debate y definición de un auténtico proyecto nacional, capaz de ser integrador de nuestras potencialidades, anhelos y voluntad de evolución, insertado en forma creativa y autónoma en la región. Es hora de que todos aportemos a su diseño y construcción. La tarea es inmensa y ninguna fuerza política o social se encuentra con capacidad de hacer frente a ello en forma aislada. Por estas razones, Proyecto Sur propone a quienes se sienten identificados con el espacio progresista, nacional y popular, una Mesa de Diálogo para la construcción del Proyecto Nacional. La unidad que proponemos no se reduce a lo electoral ni se basa en la distribución de cargos o lugares en una lista. Nos proponemos construir una fuerza política, social y cultural que sea capaz de impulsar un proyecto emancipador en posibilidad concreta de recuperar los recursos estratégicos y democratizar las instituciones, como paso indispensable para terminar con la indigencia, el hambre y la degradación del ambiente. Se trata de recuperar y honrar la credibilidad de nuestro pueblo.

7 dicembre 2008

Premio Emmy a Abuelas


ESTELA DE CARLOTTO Y EL EMMY PARA TELEVISION POR LA IDENTIDAD
“Se logró romper un cerco”

Por Emanuel Respighi
Al abrir las puertas de su oficina de la sede central de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto recibe a Página/12 con una visible muestra de satisfacción en el rostro. No es para menos: con siete chicos recuperados hasta el momento, 2008 es el año en el que la asociación que preside más nietos recuperó a lo largo de sus tres décadas de lucha inquebrantable. Es el momento más fértil para estas abuelas que han dejado huella profunda en la historia social y política argentina. Al menos así lo siente y lo expresa su presidenta. “Nosotros sentimos que estamos viviendo un momento histórico. Tenemos que apurarnos porque las Abuelas ya no somos niñas, los chicos despojados de su identidad van creciendo, desde el Estado se nos apoya, los medios son cada vez más generosos con nuestra lucha y la sociedad en su conjunto comienza a tomar conciencia de que los desaparecidos no son de unos pocos, sino de todos”, analiza Carlotto.

Buena parte de este reconocimiento obedece a las innumerables iniciativas artísticas que las Abuelas pusieron en marcha y que lograron que el año pasado Telefé produjera Televisión por la identidad, un ciclo homenaje que caló hondo en la sociedad.

Aunque hace meses que no está al aire, desde hace unos días Televisión por la identidad está en la boca de todos, luego de adjudicarse un Emmy Internacional como mejor miniserie. No es para menos: ése fue el primer Emmy que recibe la TV argentina (y la latinoamericana) en su historia. Y justamente lo obtuvo un ciclo que, a partir de ficcionar casos reales, expuso masivamente el brutal accionar de la dictadura militar en la apropiación de chicos. Sin embargo, Carlotto tiene claro que el mayor premio del ciclo de tres emisiones fue otro. “No hay mayor premio que encontrar a nuevos nietos: eso es lo único que nos desvela”, subraya. Página/12 dialogó con la presidenta de la asociación con el fin analizar el preponderante rol de las iniciativas artísticas por la identidad, en especial las referidas a la TV, hoy la principal herramienta de difusión de Abuelas. Y la manera más directa de llegar a los 400 nietos que desconocen su identidad y aún resta recuperar.
“Tenemos otras maneras de difusión, como publicaciones, libros y mensuarios, pero que apuntan a gente interesada en la temática –cuenta Carlotto–. Pero para lo masivo, el arte es la forma más fantástica de difundir la lucha. TV por la identidad fue una contribución fantástica desde un ámbito de difusión como la tele. Millones de personas a través de la pantalla chica lograron entender, por la claridad de conceptos y por la respetuosa forma de trabajar los casos, lo que fue el despojo de criaturas durante la dictadura militar. La TV le dio a la problemática de la última dictadura una masividad impensada para activar la memoria y saldar las heridas del pasado”, reconoce.

La TV como lugar de encuentro
–¿Cuánto cree que aportaron ciclos televisivos como TV por la identidad y Montecristo a la búsqueda de nietos desaparecidos?
Las Abuelas aceptamos contribuir y ofrecimos todo nuestro apoyo a Telefé con TV por la identidad por el antecedente magnífico de Montecristo, una telenovela que tuvo un rating bárbaro, con un contenido no escandaloso que, en el medio de la trama de ficción de amor y odio, incluyó el tema de las consecuencias de la dictadura militar, con sus responsables y sus cómplices civiles. Lo interesante fue que al ser televisivamente atractiva, entró en la mentalidad de muchísima gente que no sabía lo que había ocurrido, o descreía, o no se sensibilizaba con el tema porque pensaba que a ellos no les había tocado. La emoción fue total, la garantía de lo que iba a venir también. De todas maneras, uno siempre piensa que esto es medido también en términos políticos, sociales y situacionales. En el momento en que se estrenó TV por la identidad, la respuesta en Abuelas fue fantástica. Recibimos cientos de llamados y de visitas de jóvenes con dudas sobre su identidad, pidiendo informaciones y asesoramiento. Fue una romería de posibilidades. Tanto es así que cuando festejamos el Emmy Internacional que recibió Televisión por la identidad dije que este año encontramos a siete chicos. Y no me cabe la menor duda de que el apoyo televisivo de estas dos producciones sirvió para esos encuentros.

–¿Ustedes creen que, lejos de ser casualidad, la recuperación de la identidad de estos siete chicos obedece al arribo a la pantalla chica y a la ficción de la dictadura y sus consecuencias sociales?
No tenemos dudas de que Montecristo y TV por la identidad colaboraron fuertemente a encontrar a estos siete chicos. Es el número mayor de chicos encontrados en un año en los 31 años de historia de Abuelas. Fueron dos propuestas que lograron instalar el tema de la dictadura militar y su accionar en la mesa de todos los hogares argentinos. Durante la emisión de TV por la identidad, que fueron tres especiales que luego se repitieron, fue impresionante la cantidad de mails que nos llegaron contándonos cómo a partir de esos programas sus hijos preguntaban qué era lo que había ocurrido, dónde, a quiénes.

–¿Sin la apertura de la pantalla televisiva como medio difusor usted considera que el accionar de la dictadura seguiría silenciado en la sociedad?
–Es que en la calle, en la vereda, en la verdulería, en la oficina, no se hablaba del tema masivamente hasta la emisión de estos dos ciclos. La dictadura no era un tema cotidiano. Ahora lo es. Antes, era una temática que nos interesaba a unos pocos. Por la crueldad del accionar, era más fácil para los padres o el mundo adulto silenciarlo que tener que explicarlo. La TV ayudó a poner sobre la mesa lo que pasó y la lucha de abuelas que buscan a sus nietos. Recuerdo que recibí un correo de una madre que contaba que luego de ver un episodio de TV por la identidad, su hijo le dijo: “Mamá, ¡que alegría que yo tengo a mi abuela! La voy a llamar para saludarla y decirle que ayude a estas señoras a encontrar a sus nietos”. El asunto tomó carne en los televidentes de diferentes generaciones. Y eso se palpa en la calle. Nosotros, que somos termómetros de muchas situaciones sociales, donde vemos el respeto, la simpatía y la admiración por estas abuelas, hoy todas esas muestras de cariño están mucho más fuertes que antes y se han generalizado.

–¿Recién ahora sienten un apoyo social?
–Cada vez son menos los que nos miran de reojo, que dudan sobre lo que pasó, que siguen creyendo en esa fantasía estúpida que la prensa de la dictadura desplegó en la sociedad. Estos ciclos, como otros que se han dado en otros canales en épocas anteriores, rompieron un cerco y han servido de disparador de toma de conciencia sobre la dictadura.

–No deja de resultar paradójico que un medio tantas veces criticado como la TV, en la época más mercantilista de su historia, haya sido uno de los que más contribuyeron a que muchos nietos recuperan su identidad.
–La TV, en todo el mundo, se ha vuelto chabacana; se ofende y se subestima al público con el solo fin de tener más audiencia. Pero también hay buenos canales, como Encuentro. Y hay otros canales que tienen equipos o programas que se destacan por la seriedad y el prestigio. La TV es una herramienta tan peligrosa como maravillosa. Depende de cómo se la utilice. Ojalá TV por la identidad y Montecristo, o inclusive Vidas robadas, con la trata de personas, hayan servido para que los programadores y productores se den cuenta de que es posible brindar contenidos formadores o sociales con altas audiencias. Cuando se quiere, se hace.

–¿Cómo y cuando nació la idea de llegar a la sociedad a través de iniciativas artísticas?
–Cuando nos dimos cuenta de que nuestros nietos ya tenían edad para empezar a entender, nosotros empezamos a difundir nuestra lucha desde el arte y la cultura. Ya no dependimos de que algún medio nos convocara para alguna charla en forma esporádica, sino que nosotros comenzamos a tomar la iniciativa con actividades culturales que perdurasen en el tiempo. Siempre supimos que el vehículo para hablarles directamente a nuestros nietos despojados era el arte.

Otros ámbitos, la misma lucha
–¿Por qué cree que el tema de la dictadura no forma parte de los planes de estudio escolares?
No es por falta de tiempo, sino que directamente no está incluido. En los libros de historia que suelen usarse para dar historia argentina contemporánea, no existe mención a la dictadura. Recién ahora hay un concepto claro de la incorporación de toda la historia completa. Incluso, en los libros de historia vigentes de la escuela primaria el bombardeo a la Plaza de Mayo en 1955 no existe. Hay un vacío en los libros de historia, producto de años de dictaduras e ideologías puestas en los textos y planes de estudio. Eso es lo que hay que incorporar.

–¿Y es ésa una segunda etapa de difusión que intentarán instituir desde Abuelas?
–La dictadura y sus consecuencias deben ser objeto de estudio en las escuelas, porque lamentablemente los golpes militares también conformaron la identidad nacional. Hay que hacer un revisionismo histórico muy fuerte.
Ahora, con 25 años de democracia ininterrumpida, no hay ningún impedimento. En la etapa más larga democrático-constitucional de la historia hay que rever contenidos escolares como nunca se hizo. Hicimos convenios con el ministerio para trabajar en las aulas el tema del derecho a la identidad y la dictadura, con cartillas didácticas y videos.

–Pero por fuera de los planes de estudios...
–Claro. Lo que queremos es que se incorpore formalmente la historia de la dictadura en la currícula. No como una simple efeméride del 24 de marzo. Hay que llegar al fondo de la cuestión porque no se trata de un hecho menor. Hay que seguir analizando por qué pasó lo que pasó, quiénes fueron los responsables, quiénes las víctimas, cómo está la situación hoy, qué es lo que falta todavía. Hay mucha gente que piensa que hay que dejar de mirar para atrás y proyectarse hacia el futuro. Pero nosotros encontramos a 95 chicos y aún restan alrededor de 400. ¿Hay que dejar a esos chicos sin su identidad y hacer como que no existen? Nosotras vamos a dejar la vida en esta lucha, pero vamos a dejar el relevo para que se sigan produciendo encuentros y se siga hablando del tema. Yo podré no encontrar a mi nieto, pero ojalá mi nietito pueda conocer a sus tíos y a sus primos, por lo menos, que pueda saber quién es.

–Incluso, hasta se puede pensar que el hecho de que cada nieto conozca su historia trasciende el derecho individual para formar parte de una necesidad social.
–Siempre pongo el ejemplo de Madelaine, la chiquita que desapareció en Portugal y la busca el mundo entero. Y en la Argentina tenemos 400 Madelaines, y muchas otras, y no ocupan la misma atención que aquella nena. ¿Cómo vamos a olvidar su existencia? Cuando doy charlas en otros países siempre aclaro que lo que ocurrió en la Argentina afecta a la humanidad. Pasó en un país rico, culto y extensísimo, donde 40 años atrás nadie pensaba que íbamos a vivir esta historia. Hay que trabajar por los jóvenes, para que no pasen por lo que muchos otros padecieron.

El cipayismo viene en los genes


¿República bananera?
Por Atilio A. Boron

No estuvo muy feliz en sus declaraciones el jefe de la bancada oficialista en el Senado de la Nación, Miguel Pichetto. En el debate en torno de la prórroga de la Emergencia Económica –que le otorga al Poder Ejecutivo poderes casi omnímodos para ejecutar el presupuesto nacional a su voluntad– declaró que los argentinos “tenemos que pagar la deuda externa, no podemos caer en el default como Correa en Ecuador. No somos un país bananero, tenemos que pagar...”.

Como si la Presidenta no tuviera suficientes simpatizantes y partidarios que parecen más empeñados en entorpecer su gestión que en facilitarla, las palabras de Pichetto demuestran que la sabiduría y el tacto político no son precisamente las que caracterizan a la primera espada del oficialismo en el Senado. En primer lugar, hablar de “país bananero” es hacer uso del lenguaje racista y colonialista que inventó la derecha norteamericana desde finales del siglo diecinueve para justificar sus tropelías en el Caribe y Centroamérica. Se trata de un error mayúsculo en labios de un representante de un Gobierno que se esmera por aparecer como “progresista” y, peor aún, cuando además lo refiere a un país cuyo gobernante, Rafael Correa, mantiene excelentes relaciones con la Casa Rosada. Pero, en segundo término, ¿cómo es posible que se descalifique tan groseramente a un gobierno que ha tenido la sensatez y la valentía de practicar una rigurosa auditoría de su deuda externa? ¿Qué nos queda entonces a nosotros, los argentinos, que la hemos venido pagando a lo largo de veinticinco años sin prestar la menor atención a las numerosas voces que planteaban la insanable ilegitimidad de una deuda mayoritariamente contraída por la más atroz dictadura de nuestra historia, y en la cual se habían conculcado todas las libertades y garantías constitucionales?

Una república bananera es la que obedece sin chistar a sus amos y a sus acreedores, por más que éstos sean simples delincuentes de cuello blanco como son quienes controlan el sistema financiero internacional; es la que actúa solícitamente ante los reclamos del imperio, por ejemplo para aprobar en menos de lo que canta un gallo una legislación antiterrorista o pagar de un plumazo una deuda porque el FMI necesitaba fondos frescos. Una república digna de ser nombrada "Repàublica", en cambio, actúa como Ecuador, que sin aspavientos ni estridencias exige y convoca una auditoría internacional y confirma que sólo pagará lo que legítimamente se adeuda y ni un centavo de más.

Una república seria no reforma la Constitución nacional como se hizo en la Argentina en 1994: producto de un pacto sellado a puertas cerradas y aprobando como ley suprema de la Nación lo que decidieron los convencionales sin someter el nuevo texto al veredicto final del pueblo como sí lo hizo Correa con la nueva Constitución ecuatoriana, abrumadoramente ratificada por la voluntad popular. Por eso no sólo es una de las más avanzadas del mundo sino también una de las más legítimas. Avanzada, no sólo porque entraña un inédito reconocimiento de los pueblos originarios y sus lenguas, instituciones y culturas sino también porque establece, entre muchas otras notables innovaciones, que la naturaleza es sujeto de derecho y no una mercancía que se puede utilizar y de la que se puede abusar sin ninguna clase de restricciones como se hace en la Argentina, que permite la devastación del bosque nativo, las cuencas acuíferas, los valles y los glaciares a manos de grandes oligopolios transnacionales. Si Ecuador es una república bananera, ¿nosotros qué somos?

6 dicembre 2008

L'Onda vaticana


Fondi alle private, Tremonti alla Cei:
"dormite su quattro cuscini"
I vescovi, in zona cesarini, lanciano l'aut aut: i fondi per la scuola privata devono essere ripristinati. Oppure sarà mobilitazione. Due ore appena e il governo risponde: "saranno ripristinati 120 milioni su 133".

Lo strumento per la modifica è a portata di mano, perché i senatori sono alle prese con l'esame della finanziaria e nel pacchetto delle novità dell'ultima ora c'è anche il capitolo scuola. A leggere le carte poi però viene fuori che le risorse in più sono stanziate per il mondo della scuola nel suo insieme, senza alcuna specificazione dei destinatari. Quale quota spetterà alle paritarie è una decisione che, entro 30 giorni dall'entrata in vigore della manovra, spetta al ministro dell'Istruzione Mariastella Gelmini. In accordo con i colleghi degli Affari Regionali Raffaele Fitto e dell'Economia Giulio Tremonti.«Possono stare tranquilli - assicura però il sottosegretario al Tesoro Giuseppe Vegas - possono dormire su quattro cuscini».

Per il Pd, che da settimane insieme a una parte della maggioranza chiede il ripristino delle risorse, si tratta in realtà di una scappatoia che lascia piena «discrezionalità» all'Esecutivo. Dopodiché siccome arrivano più soldi e «questo è sempre un bene - spiega il senatore del Pd Giovanni Legnini - abbiamo votato a favore».Il pressing in atto in Parlamento sul governo affinché su questo punto facesse marcia indietro data qualche settimana, da quando è partito l'esame del disegno di legge finanziaria.

D'altro canto, lo stesso presidente del Consiglio Silvio Berlusconi ha promesso a fine ottobre «correzioni» proprio su questo fronte. Nonostante ciò, la questione è rimasta aperta, fino a che il calendario non si è imposto: il tempo stringe, infatti, perchè i provvedimenti (la finanziaria viaggia in coppia con il Bilancio dello Stato) martedì approdano in Aula al Senato; poi toccherà di nuovo alla Camera, che non ha margine per ulteriori cambiamenti, e la manovra 2009 sarà legge nel giro di qualche giorno.Il Pd attacca il metodo e si dice convinto che quanto fatto finora sia troppo poco: il governo «fa il gioco delle tre carte. I 120 milioni approvati oggi - sottolinea il ministro ombra dei Democratici Mariangela Bastico- sono del tutto inadeguati in quanto non ripristinano il taglio di oltre 132 milioni sulle scuole paritarie e non toccano neppure lontanamente i tagli di 456 milioni sulle scuole statali».

2 dicembre 2008

Un espejo porteño


Micky Vainilla - el cantante pop nazi

Racismo como método de venta


PUBLICIDADES QUE APUNTAN AL CORAZON DE LOS PREJUICIOS
Una campaña de seguros para el hogar, otra de puertas de seguridad y otra de venta de SMS’s apelan a una estigmatización de la clase pobre. “La civilidad aparece dividida en un nosotros/ellos”.

Por Facundo García
“Hay una ola de inseguridad”, se avisa en todas partes. La utilización de la metáfora acuática –la “ola”– sugiere que la violencia que estarían originando los marginales responde a su naturaleza. Una marea de negros de mierda vendría a inquietar cíclicamente a “los decentes”, y el que quiera venderle a las clases medias y altas sabe que para ser efectivo debe montarse sobre ese prejuicio. En tal sentido, la publicidad viene haciendo punta: durante los últimos meses, una escalada que se basa en la estigmatización de un sector de la sociedad ha ido regalando ejemplos que demuestran que con tal de hacer plata, más de una empresa decide archivar el sentido crítico y jugarse por lo efectivo, que en muchos casos coincide con el fascismo.

Uno de los ejemplos más obvios es el anuncio radial que lanzó en octubre el Banco Galicia, para promocionar sus servicios de seguros del hogar. Arranca con el diálogo entre un encargado de edificio y un pibe. En tono confianzudo, el encargado deja deslizar que los vecinos tienen valiosos electrodomésticos y, finalmente, pregunta a su interlocutor: “¿Vos venías a repartir unos volantes, no? Pasá, pasá”. En respuesta se escucha a un joven con acento típico del conurbano bonaerense que agradece el permiso exclamando “gracia’, amigo”. Esa expresión mínima y corriente se usa para dar a entender que el que ha entrado es en el fondo un ladrón. De remate, un locutor en off cierra el sentido al declarar que es preciso cubrirse de esas eventualidades porque “nada es tan seguro como parece”.

Ante ese aviso, el Sindicato Unico de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal (Suterh) presentó una demanda remarcando que se estaba “desprestigiando la relación laboral de los Encargados de Edificio (...) generando desconfianza sobre nuestra lícita actividad”. Por otro lado, el vínculo que se establece entre los pobres del conurbano y los chorros es directa, amén de la relación insinuada entre el oficio de volantero y la criminalidad. Como ha comunicado al respecto el Observatorio de la discriminación en Radio y Televisión,
“son prácticas sociales discriminatorias crear y/o colaborar en la difusión de estereotipos de cualquier grupo humano por características reales o imaginarias”. Aparentemente, la actuación conjunta de estas instituciones logró que el fiasco dejara de emitirse.

Igual o más siniestro es lo que está haciendo Telepromos con su oferta de envío de mensajes de texto por celular. Cualquiera ha visto esos anuncios en los que se insta a mandar un SMS para recibir, a cambio de un monto de dinero, “los mejores consejos para el amor”, horóscopos o confesiones hot. Ahora bien: el nuevo producto, “Mandá ‘robar’ al 2020”, pretende vestir de simpatía lo que no es más que un juego perverso a través de la identificación de un grupo vulnerable con la ilegalidad. La publicidad puede verse de día y se ha detectado en al menos un canal de aire (en el 9, alrededor de las 13.10). Durante todo el comercial suena una cumbia y un joven vestido con remera y gorra pasa por distintas locaciones urbanas cumpliendo con el repertorio gestual que abunda en los barrios más humildes. El locutor resume la propuesta: “Mandá ‘robar’ al 2020 y recibí todos los días las frases de la villa en tu celular”, exclama, e insiste: “Sentí la villa en tu celular”.

Esta equivalencia entre afanar y vivir en la pobreza no contrasta con el nuevo caballito de batalla de puertas Pentágono. La pieza –que todavía puede verse en Youtube y en algunos canales de TV– arranca en cámara lenta: se ve correr a un hombre gordo y transpirado, morocho y vestido de pobre. Es interesante notar la similitud entre esta perspectiva y la de Leni Riefenstahl en su film Olympia, aquel documental sobre las olimpíadas del ’33 que terminó siendo un canto a la superioridad de la raza aria. En este caso, la mirada también es detallista y ralentada. Pero el objeto ya no son los atletas, sino la figura del “grasa”. El ritmo pausado garantiza que el ojo burgués tenga tiempo para identificar y hacer sentido sobre ese cuerpo “imperfecto”, “sucio” y todo lo que la creatividad peyorativa del mediopelo local sea capaz de agregar.

Allí no termina el vicio discriminatorio. El gordo se desplaza al trote por lo que parece ser una pista estilo test dummies y se inclina para dar un topetazo contra la puerta blindada. El personaje choca de lleno contra el metal y cae al suelo, justo antes de que se explique que las Pentágono protegen la casa porque son “más duras que la realidad”. María Laura Pardo, docente y analista de discursos de los medios, ha explicado que en estas situaciones “la civilidad resultante aparece dividida en un nosotros/ellos” que va construyendo un paisaje social en el que “hay personas que disfrutan de una cantidad de derechos en virtud de que muchas otras no pueden disfrutarlos”.

¿A qué musa atribuir este catálogo de groserías? ¿A la endeblez ideológica de los publicistas? ¿A la avidez del empresariado? Cuando pase la “ola” de inseguridad habrá que chequear cuánto crecieron estas compañías a partir de la explotación de los prejuicios más dañinos. Mucho más difícil, en cambio, será cuantificar la cantidad de humillaciones y prejuicios que sembraron en su carrera detrás de la ganancia.

I pescatori al governo già!


A Mazara del Vallo i pescherecci escono in piena notte, per due volte, e salvano 650 naufraghi africani

I pescatori sfidano il mare forza 9 per salvare 650 «clandestini»

Laura Eduati
Ventotto ore in balìa del mare in burrasca per salvare seicentocinquanta immigrati che rischiavano di naufragare nel Canale di Sicilia. Una operazione rischiosissima portata a termine con successo dai pescatori di Mazara del Vallo, che hanno messo a disposizione cinque motopesca per soccorrere due barconi in grosse difficoltà, il primo a 15 miglia da Lampedusa e il secondo in acque maltesi e, come spesso accade, ignorato da La Valletta.

L'allarme viene dato giovedì pomeriggio dagli stessi migranti, con un telefono satellitare lanciano un disperato sos. Il mare infuria a forza nove, le imbarcazioni rischiano di spezzarsi.
Il responsabile della Capitaneria di porto di Lampedusa, il tenente di vascello Achille Selleri, guarda con preoccupazione le onde: le motovedette della Guardia costiera non possono lasciare l'isola. Così chiama i pescatori della flotta mazarese, che spesso ormeggiano a Lampedusa per riposarsi e che proprio giovedì avevano deciso di non salpare per le pessime condizioni metereologiche. I pescatori annuiscono: non è la prima volta che mettono a disposizione i motopesca per salvare dei migranti disperati, i pescherecci sono più grandi delle motovedette e consentono più facilmente il trasbordo dei migranti dalle carrette.

Sciolgono gli ormeggi cinque imbarcazioni: Ariete, Monastir, Twenty Two, Ghibli e Giulia P.G. E' quasi sera, l'operazione parte anche con la coordinazione della Capitaneria di porto di Palermo, gli uomini di Selleri si imbarcano con i pescatori alla ricerca del primo barcone. Lo rintracciano quando è buio, onde alte dieci metri impediscono di avvicinarsi, la carretta viene portata a ridosso di Lampedusa e qui, sottocosta, al riparo del vento, i trecentotré migranti vengono fatti salire sul Twenty Two. Sono sfiniti dalla paura: partiti martedì dalla Libia, hanno perso quattro compagni in mare. Tra loro ci sono 21 donne e alcuni bambini. In trecento su una imbarcazione di appena 15 metri: un miracolo che si siano salvati, dicono gli uomini della Guardia Costiera. Un miracolo davvero, visto che la traversata marittima è l'ultimo tassello di un lungo viaggio dall'Africa subsahariana attraverso le maglie spinose e strette della Libia, dove le forze di polizia non usano scrupoli nei confronti dei cosiddetti "illegali" - Tripoli non ha firmato la Convenzione di Ginevra e dunque non riconosce i richiedenti asilo, e Gheddafi utilizza la moneta "clandestini" nelle trattative con i Paesi europei e specialmente con l'Italia.

I trecento vengono portati al centro di accoglienza all'alba, ma non è finita: i cinque pescherecci ripartono per recuperare il secondo barcone che nel frattempo si trova a nove miglia dalla costa. Il mare non accenna a placarsi, il Ghibli ripete la stessa operazione riportando la carretta a Lampedusa presso la cala Grecale dove avviene il trasbordo e finalmente, a mezzanotte di venerdì, i trecentoventi migranti possono mettere piede sull'isola. Con loro un bimbo di appena 4 mesi, 15 donne e una incinta di nove mesi. Alla Capitaneria di porto di Lampedusa sanno che poteva finire in tragedia e che «forse lassù qualcuno ci ha dato una mano».

Prima flotta peschereccia italiana con 30mila tonnellate di pesce pescato l'anno, un migliaio di pescherecci e 20 industrie di trasoformazione, i marinai di Mazara del Vallo sono abituati ad imbattersi nei barconi dei migranti che provengono dalla Libia o dalla Tunisia. Se nei primi tempi venivano invitati dalla Guardia Costiera a restare accanto alle imbarcazioni in attesa delle motovedette, negli ultimi tempi vengono autorizzati a portare a bordo i migranti poiché pare che i pescherecci siano della grandezza idonea per questo tipo di operazioni. «Ci criticano sempre, eppure siamo capaci di questi gesti» commenta da terra uno dei proprietari dei motopesca. I marinai sono già in alto mare per pescare.